martes, 2 de agosto de 2016

TEMPLOS

Los templos egipcios fueron construidos por el pueblo egipcio para desarrollar el culto a sus dioses, que eran los faraones, y en ellos los egipcios llevaban a cabo diversos rituales como realizar ofrendas, recrear pasajes mitológicos a través de festivales y protegerse de las fuerzas de la naturaleza.
Los faraones dedicaron grandes cantidades de recursos para la construcción y el mantenimiento de los templos. Los rituales eran administrados por sacerdotes y el pueblo permanecía al margen de la participación directa en las ceremonias porque no tenía acceso a las zonas más sagradas de los templos. La parte más importante del templo era el naos o sancta sanctorum, que normalmente albergaba una imagen de culto o una estatua del dios.

Naos
             
Sanctorum
Estas estancias fueron creciendo en tamaño y lujo con el paso del tiempo, y así los templos pasaron de simples santuarios en el periodo predinástico (fines del IV milenio a.C.) a los enormes edificios de piedra del Imperio Nuevo (1550-1070 a. C.).  Su diseño típico consistía en una serie de salas cerradas, patios abiertos y monumentales accesos flanqueados por pilonos todo alineado por un eje que marcaba la ruta de los festivales procesionales.

Templo de Karnak con sus pilonos

Con la llegada del cristianismo, la religión politeísta egipcia tuvo que afrontar una creciente persecución, y el último templo fue cerrado en el 550 d. C. Docenas de templos han sobrevivido hasta nuestros días y algunos son atracciones turísticas de fama mundial, contribuyendo de manera importante a la economía del Egipto moderno.

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